Hay circunstancias en las que nos vemos obligados a tomar una decisión, a renunciar a cosas por las que tenemos un gran aprecio para concentrarnos en cosas que nos interesan más.
Si nunca renunciamos a nada, nos abstenemos de escoger, nos privamos de llevar la vida que desearíamos.
Seguir nuestro camino para poder realizarnos plenamente se puede comparar con la ascensión a una montaña: cuando nunca lo hemos hecho, no sabemos que el esfuerzo que entraña acentúa la satisfacción que sentimos al llegar a la cima. Cuanto mayor sea el esfuerzo, más intensa será la felicidad y más tiempo se quedará grabada en nosotros.
Estoy de acuerdo, aunque nos cueste, la satisfaccion más tarde es mayor.
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