Soy un sabueso en tu busca,
soy la brisa matutina que canta en tus oídos,
soy el aroma de lavanda y cafetal que te despabila,
soy el tornado que te abraza,
soy el masajista balinés que escudriña tu cuerpo,
soy el cierzo de enero que alerta tu piel,
soy un Pyros inquieto que incendia tu ser.
miércoles, 22 de agosto de 2012
miércoles, 1 de agosto de 2012
La fugacidad de la vida
El mundo va demasiado deprisa para reconocer la felicidad presente.
Solemos evocar momentos pasados como felices. E incluso solemos atribuir
grandes dosis de felicidad a momentos futuros que esperamos con anhelo.
Maquillamos el pasado en exceso, le suavizamos las aristas e
imperfecciones hasta dejarlo más asumible. Con el futuro actuamos de
manera similar. Así que nos queda el presente. Un presente tan fugaz que
nos cuesta vivirlo. Cuando queremos darnos cuenta, ya es pasado. A
veces, un futuro inmediato, que llevamos previendo durante mucho tiempo,
pasa por delante de nosotros a una velocidad vertiginosa, y cuando
queremos reaccionar, ya ha sucedido.
Felicidad y culpa
A veces sentimos miedo de ser felices, de ser nosotros mismos: el miedo
de ser. Aunque parezca contradictorio, con frecuencia no sólo
tememos el fracaso sino también el éxito, que nos hace sentir
culpables. Vivimos, entonces, una contradicción entre el deseo
natural de gozar sanamente de la vida y el escrúpulo de aceptar la
alegría y la paz.
El sentimiento de culpa puede llevarnos a la neurosis y a la represión
del placer. Si conseguimos desprendernos de ella conseguiremos una
existencia más plena, con menos represiones y obsesiones.
¿Y cómo podemos desprendernos de este sentimiento de culpa?
Poniendo énfasis en nuestros aciertos, en los aspectos positivos de nuestra
vida.
No hay técnicas para ser feliz, no hay recetas, pero sí una actitud
que nos ayuda a construir nuestra propia felicidad en medio de los
vaivenes de la vida.
La felicidad y el presente
Tengo que prepararme para vivir el presente, para sacarle todo el jugo a la vida:
- Prestar más atención a mis sentidos, a todos mis sentidos.
- Tener consciencia de mí mismo, de mi cuerpo y de mi mente.
- Observar con detenimiento mi entorno...
- Jugando a los dardos con mi hermano después de clase en 6º EGB.
- Dándole de comer a mis gatos después del almuerzo.
- En mis recorridos en bicicleta con mis amigos en el Bachillerato, para descubrir los pueblos de los alrededores.
- Tomando el sol en el césped del campus universitario una tarde de primavera...
La pérdida de la sensibilidad humana
En la película Click, el protagonista es un
ambicioso arquitecto, que recibe un mágico control remoto que le permite
saltarse las partes de la vida que le aburren o que no son
"productivas", como por ejemplo las que tienen que ver con su vida
social, su pareja o su familia.
Así va evitando todas esas "pérdidas de tiempo", para centrarse en sus negocios. Y la realidad le premia con el resultado que buscaba. En poco tiempo gana posiciones, obtiene fama y dinero; al mismo tiempo que va perdiendo de vista sus afectos hasta el extremo de no enterarse de la agonía y muerte de su padre. Al final, viejo y solo, sin familia y sin amigos, el "exitoso"profesional se da cuenta de todo lo que ha perdido, y comprende que dejó de lado lo más importante, su lado humano para alcanzar una meta que no justificaba el precio.
Así va evitando todas esas "pérdidas de tiempo", para centrarse en sus negocios. Y la realidad le premia con el resultado que buscaba. En poco tiempo gana posiciones, obtiene fama y dinero; al mismo tiempo que va perdiendo de vista sus afectos hasta el extremo de no enterarse de la agonía y muerte de su padre. Al final, viejo y solo, sin familia y sin amigos, el "exitoso"profesional se da cuenta de todo lo que ha perdido, y comprende que dejó de lado lo más importante, su lado humano para alcanzar una meta que no justificaba el precio.
Felicidad y sensibilidad
Cuando opto por cultivar mi naturaleza sensible porque quiero experimentar el mejor lado de la vida, descubro que disfruto más de todo: del arte, de la rica comida, de la naturaleza y, especialmente de la buena compañía. Soy capaz de ver a los demás y de nutrirme de lo que veo.
Reconozco lo bueno de los otros y me permito sacar lo mejor de mí. Siento que mi modo de relacionarme se contagia, haciendo que los demás bajen las barreras del temor y la desconfianza, potenciando la posibilidad de comprender y de ser comprendido.
Reconozco lo bueno de los otros y me permito sacar lo mejor de mí. Siento que mi modo de relacionarme se contagia, haciendo que los demás bajen las barreras del temor y la desconfianza, potenciando la posibilidad de comprender y de ser comprendido.
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