El mundo va demasiado deprisa para reconocer la felicidad presente.
Solemos evocar momentos pasados como felices. E incluso solemos atribuir
grandes dosis de felicidad a momentos futuros que esperamos con anhelo.
Maquillamos el pasado en exceso, le suavizamos las aristas e
imperfecciones hasta dejarlo más asumible. Con el futuro actuamos de
manera similar. Así que nos queda el presente. Un presente tan fugaz que
nos cuesta vivirlo. Cuando queremos darnos cuenta, ya es pasado. A
veces, un futuro inmediato, que llevamos previendo durante mucho tiempo,
pasa por delante de nosotros a una velocidad vertiginosa, y cuando
queremos reaccionar, ya ha sucedido.
El pasado se fue...
ResponderEliminarEl futuro es incierto...
Vivamos AQUI Y AHORA!
Muy buen post! Gracias por compartirlo!
Cariños,
Natalia.