A veces sentimos miedo de ser felices, de ser nosotros mismos: el miedo
de ser. Aunque parezca contradictorio, con frecuencia no sólo
tememos el fracaso sino también el éxito, que nos hace sentir
culpables. Vivimos, entonces, una contradicción entre el deseo
natural de gozar sanamente de la vida y el escrúpulo de aceptar la
alegría y la paz.
El sentimiento de culpa puede llevarnos a la neurosis y a la represión
del placer. Si conseguimos desprendernos de ella conseguiremos una
existencia más plena, con menos represiones y obsesiones.
¿Y cómo podemos desprendernos de este sentimiento de culpa?
Poniendo énfasis en nuestros aciertos, en los aspectos positivos de nuestra
vida.
No hay técnicas para ser feliz, no hay recetas, pero sí una actitud
que nos ayuda a construir nuestra propia felicidad en medio de los
vaivenes de la vida.


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